Nació en Maella (Zaragoza) el 11 de Junio de 1921. Sus padres, cuando él tenía dos años se trasladaron a Barcelona y en esa ciudad murió, el 14 de abril de 1998.
Es autor de un arte sorprendente e inédito. Sus cuadros (bases planas) y sus jarrones (bases vacías) forman un arte donde la creación del dibujo y la talla mantienen una composición muy difícil de realizar, ofreciendo unas perspectivas dignas de admiración formando un arte irrepetible y universal.
Pons Cirac tiene el poder mágico de los alquimistas de la Edad Media que le permite transmutar el vidrio en júbilo. La obra de Pons Cirac necesita la exaltación lírica de un poeta porque es poesía pura, hecha de reflejos, mutaciones lumínicas, líneas fulgurantes, mensajes cifrados de simbolismos y alegorías que sólo él era capaz de explicar por las formas en perpetua metamorfosis, según el ángulo de visión y la vision.
Misterio, de sus trabajados y poetizados cristales expectantes, donde los sueños se corporeizan, la superficie nítida se hace tridimensional y las formas adoptan los más fascinantes contornos de fantasía.
Presentación de sus primeras obras en la I Exposición Internacional de Madrid, donde fue galardonado con medalla y diploma de honor.
Seleccionado en la Selectiva de Milán, donde es el único artífice español en el arte del cristal cortado.
El jarrón con la imagen del Papa Pío XII es adquirida por la parroquia de Sant Medir, y entregada personalmente por el artista al pontífice.
Se le concede a Francia la Cruz Oficial al Mérito Nacional Francés, impuesta en el acto oficial en el Instituto Francés de Barcelona.
Se le concede a Francia la Cruz Oficial al Mérito Nacional Francés, impuesta en acto oficial en el Instituto Francés de Barcelona.
En Nueva York, en la sala de arte D’Arcy Galleries presenta su cuarta exposición.
Son expuestas sus últimas creaciones en el Salón de Arte de Información y Turismo «CITE» de Valencia, donde se le concede la medalla al Mérito Artístico de la ciudad.
Es solicitado para exponer su obra en diversas ciudades europeas de países como Francia, Italia o Bélgica.
Exposición en la sala de arte IFAC de Barcelona, donde se proyecta el documental Las manos de Pons Cirac. Entre las personalidades asistentes destaca el príncipe Juan Carlos de Borbón. Dado el gran éxito la Delegación de Cultura de Barcelona le entrega una placa conmemorativa por su labor artística.
Se le entrega la medalla de plata con carácter extraordinario a través del premio Sant Jordi.
Entrega personalmente al príncipe Juan Carlos de Borbón un jarrón con los retratos de SSMM.
El «Club de Vanguardia» de Barcelona le da un homenaje, en cuyo transcurso se le concede la medalla Artista Il·lustre Català.
Exposición en el Palau Meca de Barcelona en homenaje a Cataluña. Se le concede la Cruz al Mérito Belga-Hispánico.
La Real Academia de San Luis de Zaragoza le nombra académico de la misma ciudad.
Con motivo del 125 aniversario del Banco de Bilbao le ceden su gran sala para que exponga su obra.
La Generalitat de Cataluña le distingue con la prestigiosa Cruz de Sant Jordi.
Expone una de sus obras en el Salón Internacional de Artes Plásticas de Barcelona, donde se le distingue con el Diploma de Honor.
El 14 de abril, muere en Barcelona, dejando una obra única en el mundo.
El cristal se compone de potasio, sosa, cal de silicio, óxido de zinc y carbón. Para que sea más transparente o neutro selenio, se le puede añadir magnesio y cobalto, ya que le confiere una tonalidad azul brillante, el vidrio se logra cambiando la cal por óxido y la sosa por el potasio.
La técnica utilizada por el maestro Pons Cirac es completamente diferente porque está hecha a base de cortar, vaciando el vidrio tanto en superficie plana como en superficie vacía y esta técnica lo define como un escultor de bajorrelieve.
La ejecución de estas obras se realiza con un turno movido por electricidad, compuesto de un eje y diferentes cambios de rosca, y los útiles que se utilizaban son los siguientes:

Muelas de carborundo: son para desguazar, para hacer el primer rebajado en el cristal.

A continuación, con la muela de corindón se ejecutan las superficies lisas.

Por último, se utilizan muelas especiales de corcho para ejecutar las superficies brillantes y los sombreados.
Estas últimas muelas deben mojarse previamente, con barro de piedra pómez.
Todo este trabajo debe realizarse a pulso. El dibujo que se quiere conseguir, debe esbozarse en la piedra con un lápiz de pasta e iniciar el primer vaciado; el resto se realiza «a ojo», con la dificultad de realizar el trabajo observando por el lado opuesto a la pieza. El menor error no se puede rectificar y una ligera equivocación, supone la pérdida de varios meses de intenso trabajo.